277 poblaciones no tuvieron asesinatos en el 2013. Representan el 25 % de los municipios del país.
El 21 de diciembre del 2011 fue la última vez que los habitantes del municipio de Cravo Norte, en Arauca, fueron sorprendidos por un crimen. Ese día, dos policías fueron asesinados por guerrilleros de las Farc cuando salieron a hacer un recorrido en moto.
Cravo Norte es uno de los 277 municipios del país que en el 2013, según las estadísticas de la Policía, no tuvieron homicidios. Repitió los buenos resultados, pues en el 2012 también cerró con cero muertes violentas. (Lea también: Caicedo dejó atrás su pasado de dolor y muerte).
Esos 277 municipios representan la cuarta parte del total del país y empiezan a vivir el posconflicto. Son 16 más que en el 2012 y la mayoría se concentra en departamentos como Boyacá (79), Santander (56) y Cundinamarca (42). Esos son los departamentos del país donde la actividad de los grupos armados organizados, especialmente de la guerrilla, viene en franco declive en la última década.
En la lista de los municipios ‘cero homicidios’ hay algunos que, como Chigorodó y Carepa, en el Urabá antioqueño, estuvieron durante décadas entre los más azotados por los violentos.
El alcalde de Cravo Norte, Álvaro Espósito, dice que la tranquilidad con la que viven sus 4.500 habitantes es el resultado del trabajo coordinado entre Policía, Ejército y comunidad. “Aquí todos nos conocemos y no tenemos problemas de convivencia. Aprendimos a valorar la vida”, asegura.
Ese municipio, como casi todos los de Arauca, sintió por años la violencia del Eln y luego la de las Farc. Ahora, cuando los ‘elenos’ han vuelto a coger fuerza, sobre todo al otro lado de la frontera, los pobladores hacen fuerza para que no regrese la violencia, que incluso llevaba a muchos a no atreverse ni siquiera a hablar con los policías o soldados, para evitar retaliaciones de la guerrilla.
En Boyacá, Berbeo, con 1.982 habitantes, también completó dos años seguidos sin asesinatos. La alcaldesa, Ana Hilda Pinzón, dice que las campañas de tolerancia han sido claves para desarmar los espíritus. “Lo que esto demuestra es que en Berbeo podemos compartir un trago, una bebida, en sana alegría y en sana paz. Y vamos a seguir con los procesos pedagógicos”, asegura.
Además de la desactivación sostenida de los grandes grupos armados, en el regreso de la tranquilidad a la cuarta parte de Colombia pesan también estrategias como la de perseguir a los homicidas reincidentes, que son los que –dice la Policía– cometen la mayoría de homicidios.
El general Jorge Hernando Nieto, director de Seguridad Ciudadana, afirma que el Plan Cuadrantes, que en el 2012 y el 2013 tuvo un crecimiento del 35 por ciento a nivel nacional, también pesa en esos buenos resultados. Y señala que las medidas preventivas –las restricciones del porte de armas, por ejemplo– y las campañas encaminadas a promover la tolerancia y el respeto a la vida deben ser banderas de cada alcalde colombiano.
Medicina Legal tiene registros incluso más positivos: dice que, en el 2012, hubo 148 municipios colombianos donde no solo no hubo asesinatos, sino tampoco muertes en accidentes de tránsito ni suicidios.
‘Colombia está en un escenario ideal para el posconflicto’
El director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos, Jorge Restrepo, dijo que la notable disminución de los homicidios en el país “pone a Colombia en un escenario ideal para el posconflicto, donde el objetivo debe ser reducir la violencia en todas sus manifestaciones”. Camilo González, director del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz, señala que la reducción de la violencia en todas sus manifestaciones impacta positivamente los esfuerzos de paz.
REDACCIÓN EL TIEMPO
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Lunes 13 de Enero del 2014