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El sufrido rover Curiosity podrá volver a perforar Marte

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El rover Curiosity podrá volver a perforar el terreno del planeta rojo después de casi un año sin realizar esa actividad por un problema mecánico. La NASA, que está trabajando para restaurar la capacidad de perforación y obtención de muestras utilizando nuevas técnicas, cree que el vehículo estará preparado de nuevo en unos meses.

El Curiosity ha pasado lo suyo en sus cinco años en Marte: terrenos escabrosos, pinchazos en las ruedas... Y por si fuera poco, a finales del pasado año, una avería suspendió el uso del taladro que lleva a bordo. Este último problema no ha impedido al rover seguir investigando, pero la agencia espacial estadounidense se puso pronto a trabajar para resolverlo, aunque eso suponga algunos cambios. «Estamos procediendo con la debida precaución a desarrollar y probar formas de usar el rover de forma diferente a como lo hacíamos antes», afirma Steve Lee, del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA en Pasadena, California (EE.UU.).

El Curiosity pudo tocar el suelo con su taladro el 17 de octubre por primera vez en diez meses. Presionó la broca hacia abajo y luego aplicó fuerzas laterales menores mientras tomaba medidas con un sensor de fuerza.

«Esta es la primera vez que colocamos la broca directamente en una roca marciana sin estabilizadores», ha explicado el ingeniero Douglas Klein, del JPL. La prueba pretende obtener una mejor comprensión de cómo funciona el sensor de fuerza, que da al brazo del rover el sentido del tacto, de forma que sepa la fuerza con la que está presionando hacia abajo o hacia los lados. No emplear demasiada fuerza lateral al perforar una roca es crucial para evitar que la broca se atasque.

Un gemelo en la Tierra

El Curiosity ha utilizado su taladro para adquirir muestras de material de rocas marcianas quince veces hasta el momento, de 2013 a 2016. Ha recogido muestras de roca en polvo que entregaba a los instrumentos del laboratorio dentro del rover. Pero el mecanismo de alimentación del taladro dejó de funcionar de manera confiable en diciembre de 2016. La NASA estudió restablecer el mecanismo o volver a utilizarlo tal cual a pesar de la falta de fiabilidad, pero finalmente los ingenieros decidieron desarrollar un método alternativo de perforación sin usar el mecanismo de alimentación. La alternativa prometedora utiliza el movimiento del brazo robótico para avanzar directamente la broca extendida hacia una roca.

Utilizando el nuevo método, un casi gemelo del Curiosity aquí en la Tierra, en el JPL, ha recolectado muestras perforadas de unas rocas. «El trabajo de desarrollo y las pruebas aquí en el JPL han sido prometedores», dice Lee. «Hemos logrado un progreso tremendo en el desarrollo de la perforación utilizando las capacidades versátiles del rover más allá de los conceptos de diseño originales. Aún existen incertidumbres que pueden volver a complicar los intentos de perforación en Marte, pero somos optimistas».

Actualmente, el rover está en la cresta de Vera Rubin, en la parte baja del Monte Sharp. El vehículo se acerca a la cima de la cresta, de unos 20 pisos de altura. Durante su primer año en Marte, el Curiosity, que aterrizó cerca del Monte Sharp, logró un objetivo importante al determinar que, hace miles de millones de años, un lago marciano ofrecía condiciones que habrían sido favorables para la vida microbiana. Desde entonces, el rover ha atravesado una diversidad de entornos en los que el agua y el viento han dejado su impronta. La cresta de Vera Rubin y las capas superiores que contienen minerales de arcilla y sulfato brindan la oportunidad de aprender aún más sobre la historia y la habitabilidad del antiguo Marte.

http://ABC.es - Martes 31 de octubre del 2017

¿Y si los extraterrestres estuvieran ahí pero no pudiéramos verlos? El fin de la paradoja de Fermi

Después de haber recorrido montañas, océanos y selvas, los exploradores humanos viajaron a la Luna y enviaron sondas robóticas a los planetas del Sistema Solar y más allá. Hoy en día quedan innumerables lugares por visitar al alcance de la tecnología, pero el afán de exploración lleva a pensar en viajar a las estrellas. Por desgracia, el Universo es tan inmenso y está tan disperso, que parece imposible que podamos llegar a lograrlo. Por ejemplo, la nave que más lejos ha viajado en toda la historia, la Voyager 1, apenas está a 19 horas y media luz del Sol, mientras que la estrella más próxima y sus planetas están a 4,22 años luz: la nave Voyager necesitaría 80.000 años para llegar allí. Por eso habría que preguntarse si las naves de las próximas décadas serán lo suficientemente rápidas como para hacer que los viajes interestelares no sean imposibles. Algunos científicos creen que no será posible ni a largo plazo, y que no saldremos del Sistema Solar en el próximo milenio.

En medio de este panorama descorazonador, los amantes de la ciencia ficción han encontrado en los agujeros de gusano, auténticos túneles de comunicación en el tejido del espacio-tiempo, una vía de escape a las enormes distancias que existen en el Universo. Pero, ¿realmente lo son? Tal como explicó en Scientific American Richard F. Holman, profesor de física en la Universidad Carnegie Mellon (Estados Unidos), en principio podría ser que sí: «los agujeros de gusano son soluciones para las ecuaciones de campos de Einstein para la gravedad que actúan como "túneles" que conectan puntos en el espacio-tiempo», incluso cuando esos puntos están a grandes distancias.

En teoría, los agujeros de gusano son un atajo (en verde) en el espacio-tiempo-WIKIPEDIA

Sin embargo, los agujeros de gusano tienen varios inconvenientes. Los más importantes son que nunca nadie ha detectado uno, que no se conoce ningún proceso que pudiera generarlos y que en realidad solo son objetos teóricos, al menos de momento: «Todo este asunto es realmente muy hipotético», dijo para LiveScience Stephen Hsu, profesor de física en la Universidad de Oregón (Estados Unidos). «Nadie cree que vayamos a encontrar uno a corto plazo». Por si acaso, el astrofísico Fumio Abe, de la Universidad de Nagoya (Japón) cree que es posible encontrar sus huellas analizando cambios de brillo en las estrellas que estarían al otro lado del túnel.

Los agujeros blancos

El concepto de los agujeros de gusano apareció gracias al trabajo de los físicos Ludwig Flamm, Albert Einstein y Nathan Rosen. Fueron teorizadas por primera vez en 1916 cuando Flamm descubrió que había nuevas soluciones para las ecuaciones de Einstein que eran compatibles con su existencia. Ya en 1935, Einstein y Rosen elaboraron la teoría y propusieron la existencia de «túneles» en el espacio-tiempo, auténticos conductos capaces de reducir enormemente el tiempo para salvar enormes distancias en el Universo: así nacieron los agujeros de gusano o puentes de Einstein-Rosen.

«Cuando uno resuelve las fantásticamente complejas ecuaciones de la relatividad general», explicó en Space.com Paul Sutter, astrofísico en la Universidad del Estado de Ohio (Estados Unidos), «descubre que la maquinaria que predice la existencia de los agujeros negros también predice un fenómeno conocido como agujero blanco».

Según Sutter, un agujero blanco sería como un reflejo invertido de los negros: «Mientras que el horizonte de sucesos de un agujero negro marca la región del espacio a la cual una vez que entras nunca puedes salir, es imposible entrar en el horizonte de sucesos de un agujero blanco, aunque casi todo puede escapar».

Y, lo que es más interesante, según Sutter «todos los agujeros negros estarían "conectados" naturalmente con los agujeros blancos a través de sus singularidades, convirtiéndolos en auténticos túneles a través del espacio».

El inconveniente de morir aplastado

Pero aún no se debe echar las campanas al vuelo ni las naves al espacio. Aparte de ser teóricos, los agujeros de gusano son, probablemente, pequeños: rondan tamaños próximos a la longitud de Planck, (unos 10^-33 centímetros). Además son increíblemente inestables. La gigantesca atracción gravitatoria causada por las singularidades de los dos extremos del agujero de gusano rompería el túnel mucho antes de que nada pudiera usar el conducto.

Si a pesar de todo, ignoráramos este pequeño detalle, resulta que una nave entrando en uno de estos agujeros sería irremediablemente triturara y convertida en un amasijo de energía por la aplastante gravedad de las singularidades. Quizás en el futuro podría evitarse todo esto: en teoría es posible. Por medio de un material hipotético, nunca hallado pero quizás posible, se podría estabilizar y agrandar el conducto de un agujero de gusano.

Materia exótica

Se trata de la materia exótica, una entidad caracterizada por tener masa negativa y una densidad energética también negativa, que no hay que confundir con la energía o la materia oscuras. Este tipo de materia nunca se ha hallado en ningún rincón conocido del Universo, nadie sabe qué aspecto tiene y dónde podría encontrarse y solo existe en la teoría.

Y aun así, tal como ha explicado en Popular Science Eric Davis, físico en el Instituto de Estudios Avanzados de Austin (Estados Unidos), en el caso de que se pudiera usar la materia exótica para estabilizar un agujero de gusano, podría ser que al entrar dentro de él con materia convencional todo el conducto se colapsase y matase a todos los tripulantes de una nave.

¿Una civilización alienígena avanzada?

¿Pero, quién dice que en algún lugar no hay una avanzada civilización capaz de manipular la gravedad y la masa? Según Richard F. Holman, no se puede estar seguro, pero todo apunta q que no es así: «Si realmente se pudiera hacer, con todos los exoplanetas y estrellas que existen ahí fuera, esperarías que alguien lo hubiera conseguido ya. Y, por lo que sabemos hasta ahora, y a pesar de que hemos mirado en una fracción considerable del Universo, aún no hemos visto ninguna prueba de ello. Esto sugiere que para viajar hay que hacerlo de la forma convencional».

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Parece que los viajes a través de agujeros de gusano están prohibidos por las leyes de la Física, pero, ¿podrían ser posibles en una civilización alienígena avanzada?-FOTOLIA

«Aún no podemos estar seguros», dijo en Space.com Kip Thorne, autoridad en relatividad, agujeros negros y agujeros de gusano. «Pero hay fuertes pruebas de que los agujeros de gusano por los que un humano podría viajar están prohibidos por las leyes de la Física. Es triste y desafortunado, pero es la dirección hacia la que apunta todo».

«Puedes ir al futuro o al pasado usando agujeros de gusano», dijo en LiveScience un optimista Eric Davis. Pero no será fácil: «Hará falta un esfuerzo hercúleo en convertir una agujero de gusano en una máquina del tiempo». Tan hercúleo que el famoso cosmólogo británico Stephen Hawking dijo que esto no es posible.

Según dijo el astrofísico Paul Sutter, por mucho que una civilización avance en el camino de manipular la masa negativa y la gravedad, probablemente nunca llegue a usar estos supuestos túneles del espacio-tiempo. «Sencillamente, hay demasiadas cosas en contra. Los túneles violarían demasiados aspectos de la física que conocemos, y que tantas veces ha sido puesto a prueba». En su opinión es mejor dedicar esfuerzos a otros bonitos y variados misterios del Universo, como sus orígenes, la teoría cuántica de la gravedad o el porqué de la expansión del Cosmos. Aunque nada de esto resuelve un problema de índole más práctica, según Sutter: «los agujeros de gusano son el caballo de batalla de las civilizaciones interestelares, en libros y películas, porque solucionan el molesto problema de que, si nos quedamos en la física conocida, el 99,99999 por ciento de la historia será tan fascinante como ver a gente durmiendo"», bromeó el astrofísico. Desde luego habrá que echarse un sueño bien largo si se quiere viajar más allá del Sistema Solar.

Corrección, 30 de octubre de 2017: en una versión anterior se dijo que la Voyager 1 estaba a 26 minutos luz del Sol. La sonda se encuentra a 19 horas y 31 minutos luz de la estrella, según la NASA.

http://ABC.es - Martes 31 de octubre del 2017

La radiación de Fukushima sigue «pegada» en playas a cien kilómetros

151778 kh8B 620x349abcSeis años y medio después del tsunami que provocó el accidente en la central nuclear de Fukushima, donde se fundieron tres de sus seis reactores, la radiactividad sigue deparando desagradables sorpresas. Según un estudio del Instituto Oceanográfico Woods Hole y la Universidad de Kanazawa, que publica “Proceedings of the National Academy of Sciences”, todavía queda radiación liberada por la central en 2011 en playas que están a hasta cien kilómetros.

Tras analizar ocho playas entre 2013 y 2016, los autores de la investigación han descubierto en su arena partículas radiactivas que escaparon de la planta de Fukushima 1 en 2011, como cesio 134 y cesio 137. Estas últimas pueden proceder también de los ensayos nucleares llevados a cabo en el Océano Pacífico en los años 50 y 60, pero las primeras son exclusivamente de Fukushima. Después de las fugas radiactivas que sufrió la central, donde los reactores se fundieron al averiar el tsunami sus sistemas eléctricos de refrigeración, parte del cesio liberado a la atmósfera acabó en el mar. Transportado por las corrientes, llegó a muchos kilómetros de la planta y luego las mareas lo devolvieron de nuevo a la costa, donde quedó “atrapado” en su arena.

“Pegado” a los granos de arena, el cesio ha permanecido en las playas y en los salobres subterráneos donde también había agua fresca. Pero el cesio no se queda adherido al agua salada. Por eso, cuando las olas han traído agua del mar hasta el litoral nipón, los salobres donde había agua fresca se han vuelto tan salados que han vuelto a liberar el cesio, provocando de nuevo la radiación en la atmósfera. Con tubos de uno a tres metros hundidos en la arena para extraer agua subterránea, los científicos han detectado niveles de cesio que eran diez veces mayores que los del mar en el muelle de la propia central nuclear. Además, la cantidad total de cesio retenido a un metro de profundidad en la arena es mayor que la hallada en sedimentos del lecho marino lejos de las playas.

 

“Nadie esperaba que los mayores niveles de cesio en el océano se encontraran hoy no en el puerto de Fukushima 1, sino en agua subterránea muchos kilómetros más abajo en la arena de las playas”, explica Virginie Sanial, investigadora del equipo citada por “Proceedings of the National Academy of Sciences”.

La arena, una esponja

Para probar su teoría, los científicos han llevado a cabo en el laboratorio experimentos que demuestran que el cesio se adhiere a los granos de arena y se “despega” cuando se le vierte agua salada. “Es como si la arena actuara como una esponja que se contaminó en 2011 y solo va disminuyendo lentamente”, compara otro de los miembros del equipo, Ken Buesseler. En opinión de Virginie Sanial, “solo el tiempo eliminará lentamente el cesio de la arena a medida que se descomponga naturalmente y se lo lleve el agua del mar”.

Afortunadamente, el equipo científico cree que “nadie se ha visto expuesto ni ha bebido esas aguas, por lo que la salud pública no es motivo de preocupación aquí”. Pero los investigadores advierten de que “este nuevo y no anticipado camino para el almacenamiento y liberación de nucleidos radiactivos al océano debería ser tenido en cuenta en la gestión de zonas costeras donde hay plantas atómicas”. La advertencia es seria, ya que la mitad de las 440 centrales nucleares que hay operativas en todo el mundo se hallan en el litoral.

http://ABC.es - Viernes 06 de octubre del 2017

¿Primer contacto extraterrestre en menos de veinte años?

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"Me apuesto con cualquiera una taza de café a que encontraremos vida inteligente durante los próximos 20 años". Así de convencido se ha mostrado Seth Shostak, astrónomo senior del programa SETI, en una entrevista concedida hace apenas unos días a Futurism.

El Instituto para la Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre lleva ya varias décadas explorando el espacio en busca de señales que revelen la presencia de civilizaciones lejanas y nos ayuden a confirmar que, de hecho, hay vida "ahí fuera".

El astrónomo reconoce que por ahora la Ciencia tiene muy poco que decir al respecto, por el simple hecho de que "aún no hemos encontrado nada". Pero considera que lo que hemos aprendido sobre el Universo durante las dos últimas décadas no es poco. Por ejemplo, comprobar que existe una gran cantidad de lugares más allá de nuestro Sistema Solar que reúnen las condiciones necesarias para albergar vida ha supuesto una gran sorpresa para todos. Y eso teniendo en cuenta que, por ahora, no hemos hecho más que arañar la superficie, con apenas unos pocos miles de planetas descubiertos, poca cosa en comparación con los miles de millones de ellos que aún quedan por descubrir.

Mil años para una respuesta

 

Para este científico, estamos ya a punto de encontrar vida microbiana en nuestro propio Sistema Solar, "criaturas del mismo tipo de las que encontraríamos en los rincones de nuestra bañera. Eso es algo que ocurrirá pronto, creo que en el transcurso de nuestras vidas".

Pero eso será solo el principio. De hecho, Shostak confía en que muy pronto, durante las próximas dos décadas, lograremos además establecer contacto con formas de vida inteligente. Aunque, precisa, "establecer contacto podría no ser lo que todo el mundo imagina".

"Supongamos -prosigue el científico- que ellos están a 500 años luz de distancia. Si así fuera, escucharíamos una señal que tiene 500 años de antigüedad". Y si nosotros contestáramos, nuestra propia señal tardaría otros 500 años en llegar hasta ellos. "Es decir, que pasarían mil años antes de que volviéramos a saber algo de ellos, si es que alguna vez se recibe una respuesta".

Por supuesto, las supuestas civilizaciones alienígenas podrían estar mucho más lejos, a miles, millones o incluso miles de millones de años luz de distancia, por lo que una comunicación fluida sería del todo imposible. "Por lo tanto -concluye Shostak- no sería exactamente un contacto, aunque por lo menos sabríamos que están allí".

Otros expertos del SETI creen que lo más probable es que, en algún momento, logremos captar una transmisión. Un mensaje no necesariamente dirigido a nosotros, pero que nos regalaría una valiosísima información sobre la civilización que lo emitió. Sería como encontrar un antiguo manuscrito de una civilización desaparecida hace mucho tiempo. Aprenderíamos muchas cosas sobre esa civilización, a pesar de que dejó de existir hace cientos, o miles de años.

Como ya dijo el astrofísico y divulgador Carl Sagan, "en el sentido más profundo, la búsqueda de inteligencia extraterrestre es una búsqueda de nosotros mismos".

http://ABC.es - Viernes 06 de octubre del 2017

Hallan una nave espacial perdida que impactó en la Luna

Smart 1 image 1 kQVF 620x349abcNuevas observaciones de la Luna han encontrado el lugar exacto donde descansa Smart-1, la primera misión lunar de la Agencia Espacial Europea (ESA). La nave espacial fue estrellada de forma controlada contra la superficie lunar hace once años. A pesar de que en ese momento el Telescopio Canadá-Francia-Hawái captó un destello en el lado oscuro del límite entre la noche y el día en nuestro satélite, la localización exacta no había sido identificada hasta ahora. Los resultados han sido presentados en el Congreso Europeo de Ciencia Planetaria (EPSC) celebrado estos días en Riga (Letonia).

Lanzada en 2003, Smart-1, del tamaño de una lavadora, estaba destinada a elaborar mapas topográficos y establecer la composición mineralógica del satélite natural de la Tierra. Cuando su vida útil terminó, la sonda fue enviada hacia su final. «Smart-1 tuvo un aterrizaje duro y rebotó a dos kilómetros por segundo en la superficie de la Luna. No había ninguna otra nave espacial en órbita en el momento para recoger un primer plano del impacto, así que encontrar la ubicación precisa se convirtió en un 'caso sin resolver' durante más de diez años», explica Bernard Foing, científico del proyecto Smart-1 en la ESA. «En esta investigación, utilizamos todos los posibles testigos de la Tierra, hechos observacionales y modelos de computación para identificar el sitio exacto y finalmente hemos encontrado las cicatrices. Los próximos pasos serán enviar a un investigador robótico para examinar los restos del cuerpo de la nave espacial», añade.

Ubicación exacta

La ubicación exacta de la nave es 34.262° sur y 46.193° oeste, consistente con las coordenadas de impacto calculadas inicialmente. El sitio de impacto fue descubierto por Phil Stooke, de la Universidad de Ontario Occidental (Canadá), utilizando imágenes de alta resolución del Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO) de la NASA. Las imágenes muestran un raspado lineal en la superficie, de unos cuatro metros de ancho y 20 metros de largo, que atraviesa un pequeño cráter preexistente. En el extremo opuesto, débiles líneas parecen salir disparadas hacia el sur.

 

«Las imágenes de alta resolución de la LRO muestran un eje blanco, de unos siete metros de diámetro, desde el primer contacto. Un canal norte-sur ha sido tallado por el cuerpo de la nave espacial , antes de su rebote. Podemos distinguir tres débiles pero distintas corrientes de eyección del impacto, de unos 40 metros de largo y separadas por ángulos de 20 grados», describe Foing.

Para Mark Burchell, profesor de la Universidad de Kent, quien realizó experimentos de impacto en su laboratorio, «es emocionante ver por primera vez las verdaderas cicatrices del impacto de Smart-1 y compararlas con los modelos y las simulaciones de laboratorio».

http://ABC.es - Septiembre 25 del 2017

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