
Blu Radio pudo conocer en exclusiva la carta en la que el sector de la infraestructura de transporte hace un llamado a la presidenta de la Sociedad Colombiana de Ingenieros a rectificar lo dicho en un diario de circulación nacional acerca del aumento de la corrupción en el sector.
A través de una carta firmada por el vicepresidente German Vargas Lleras; el ministro de Transporte, Jorge Rojas; el director nacional de INVIAS, Carlos Garcia; el presidente de la ANI, Luis Fernando Andrade; y el director de la Aerocivil, Alfredo Bocanegra; como por representantes del sector de la infraestructura de transporte, se hace un llamado contundente a la presidenta de la Sociedad Colombiana de Ingenieros, Diana Espinosa, a rectificar lo dicho en entrevista al diario El Tiempo acerca de que en Colombia no hay voluntad política de combatir la corrupción y que la contratación pública ha desmejorado en los últimos tres años y medio, no solo en infraestructura sino en todos los sectores.
"Le pedimos que no confunda a la opinión pública y la invitamos a que indique las cifras en las que se basa para concluir que la corrupción ha aumentado en los procesos contractuales del orden nacional que maneja el sector", señala la carta.En dicho escrito, el sector entrega cifras detalladas en las que se contradice lo dicho por Espinosa, afirmando que una de las acciones que se han tomado al respecto es la radicación del proyecto de ley 084 de 2016 ante el Congreso de la Republica por parte de la vicepresidencia y el ministerio de transporte con el fin de hacer varias reformas a la ley de contratación vigente.
Además, el sector hace un llamado la presidenta a que indique las cifras en las que se basa para asegurar que la corrupción ha aumentado en el país y es enfático en afirmarle a Espinosa que si tiene conocimiento de acciones corruptas en el sector de la infraestructura de transporte, debe cumplir su deber ciudadano de denunciar, y si por el contrario no tiene pruebas, no debe confundir a la opinión pública.
21 de diciembre

El Gobierno Nacional le envió una carta a la presidenta de la Sociedad Colombiana de Ingenieros (SCI), Diana Espinosa, en la que le refuta unas declaraciones que dio a EL TIEMPO el 4 de diciembre.
En esa entrevista, Espinosa dijo que en Colombia no hay voluntad política de combatir la corrupción y que la contratación pública ha desmejorado en los últimos tres años y medio, no solo en infraestructura, sino en todos los sectores.
Esto generó una dura respuesta. A través de una carta, con fecha del 6 de diciembre, firmada por el vicepresidente Germán Vargas Lleras; el ministro de Transporte, Jorge Rojas; el director nacional de Invías, Carlos García; el presidente de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), Luis Fernando Andrade, y el director de la Aerocivil, Alfredo Bocanegra, le dicen que sus declaraciones resultan “absolutamente inaceptables. Le pedimos que no confunda a la opinión pública y la invitamos a que indique las cifras en las que se basa para concluir que la corrupción ha aumentado en los procesos contractuales del orden nacional que maneja el sector”.
Agregan que al contrario de lo expresado por Espinosa, “en el sector de la infraestructura de transporte, el Gobierno Nacional ha dado una lucha de frente contra la corrupción y se ha obtenido resultados contundentes”.
Recuerdan, además, que la Vicepresidencia y Mintransporte lideraron la presentación de un proyecto de ley para reformar la ley de contratación, en aras de mayor transparencia.
Para sustentar lo que se ha hecho, el escrito señala que desde el 2015, cuando Invías adoptó unos pliegos tipo para procesos de contratación, se logró que para el programa Vías para la Equidad –con recursos por 4 billones de pesos– se presentara un promedio de 40 proponentes por licitación. Finalmente, desde el Gobierno le piden a Espinosa que si tiene conocimiento de acciones corruptas, “cumpla con su deber ciudadano de presentar las denuncias penales, disciplinarias y fiscales”.
ECONOMÍA Y NEGOCIOS
Miércoles 21 de diciembre, http://www.eltiempo.com/

En total, un área de 105 millones de kilómetros cuadrados tiene una carretera en una distancia de un kilómetro o menos. Si se usa como referencia una distancia de 5 kilómetros, el área total ocupada por carreteras llega al 57 por ciento de la superficie terrestre.
Esta es una de las principales conclusiones de un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Desarrollo Sostenible de Eberswalde (Alemania), entre otros, en el que se ha trazado un detallado mapa de carreteras global para analizar el impacto que pueden tener estas infraestructuras en el estado de salud de la Tierra.

Estos resultados son importantes porque se considera que las carreteras son como un muro capaz de partir los paisajes en parches de terreno: las calzadas pueden fragmentar los ecosistemas, lo que ocurre cuando las plantas o los animales no pueden cruzar la calzada y su «reino» queda encogido y debilitado, dificultando su supervivencia.
Tal como los investigadores han destacado, después de revisar 282 artículos científicos sobre el tema, las carreteras están asociadas a otros efectos perjudiciales para la naturaleza: su construcción supone la tala de árboles, y una vez que están hechas generan ruido, contaminación química, polución, incendios y atropellos. Además, estos efectos son mayores cuanto más pequeños son los parches de terreno generados por las carreteras.
Dado que está previsto que la longitud de las carreteras de todo el mundo aumente en un 60 por ciento entre 2010 y 2050, los científicos se han centrado en las zonas que aún no han sido colonizadas por el asfalto para tratar de identificar los puntos más vulnerables y que habría que proteger más en el futuro.
Aunque en teoría el 80 por ciento de la superficie no está conquistado por el asfalto, los científicos han identificado ahí un total de 600.000 parches de terreno generados el trazado de las carreteras.
La inmensa mayoría de estos parches son muy pequeños, lo que aumenta el impacto negativo del asfalto. En concreto, más de la mitad de los parches son menores que un kilómetro cuadrado, y el 80 por ciento de ellos miden menos de cinco kilómetros cuadrados.
Dentro de estas zonas libres de carreteras, los investigadores han constatado que la mayoría tienen un bajo nivel ecológico: están en zonas cubiertas por tundra, rocas o hielo. Por el contrario, entre las regiones más libres de carreteras y más ricas ecológicamente suelen haber bosques templados y mixtos (también con árboles de hoja perenne), que están ya considerablemente fragmentados.

Los lugares sin carreteras más importantes desde el punto de vista ecológico están en zonas templadas y más dominadas por el asfalto, como lo son la mayor parte de Europa y la periferia de Estados Unidos y el sur de Canadá.
El estudio, que ha sido elaborado con dos bases de datos, OpenStreetMap y gROADS, reconoce el valor de las carreteras como arterias de la civilización y del desarrollo humano. Pero también ha propuesto que las estrategias de conservación del medio ambiente de los gobiernos tengan en cuenta la influencia de las carreteras. Solo así, consideran sus autores, se podrán diseñar políticas y leyes que puedan ir detrás de los objetivos de la sostenibilidad y la conservación de la biodiversidad.
Turquía inauguró este lunes el túnel submarino más profundo del mundo, que conecta Asia con Europa bajo el estrecho del Bósforo. Otras imágenes 2 Fotos El túnel 'Eurasia', construido a 106 metros de profundidad en el fondo marino, consta de dos pisos y de 14 kilómetros de largo y fue construido para aliviar la presión del tráfico de Estambul pues permitirá el cruce de 100.000 vehículos diarios.
El Gobierno anunció que también proporcionará servicios de datos móviles 4.5G ininterrumpidos bajo el mar gracias a 16 transmisores de radio. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, dijo que durante el primer año el peaje para cruzar el puente será de 15 liras (cerca de 4 euros) y que el dinero recaudado se destinará a las familias de los que murieron en ataques terroristas y en la noche de la intentona golpista del 15 de julio pasado.
Erdogan y el primer ministro, Binali Yildirim, subrayaron durante sus discursos en la ceremonia de inauguración que los ataques terroristas no impedirán a Turquía realizar grandes proyectos. Yildirim anunció que el nuevo aeropuerto de Estambul, que será el más grande del mundo, se abrirá el 28 de febrero de 2018.

Plutón, el icónico planeta enano en el extremo del Sistema Solar, puede tener un gran océano bajo su superficie. Así lo indican las últimas investigaciones realizadas a partir de las imágenes tomadas por la sonda New Horizons de la NASA durante el sobrevuelo de ese lejano mundo en julio de 2015. Entonces se descubrió una brillante región en su superficie con una curiosa forma de corazón, conocida como Sputnik Planitia. Ahí debajo, concretamente en el «ventrículo» izquierdo, escondido bajo una capa helada, es donde puede existir ese mar exótico, espeso y frío. Pero, ¿puede contener vida?
William McKinnon, profesor de ciencias terrestres y planetarias en la Universidad de Washington en St. Louis y coautor de dos de los cuatro nuevos estudios sobre Plutón publicados esta semana en la revista «Nature», sostiene que es posible, pero que en ese caso sería muy básica y primitiva, ya que ese océano está cargado de amoníaco.
La presencia del líquido acre e incoloro ayuda a explicar no sólo la orientación del planeta enano en el espacio, sino también la persistencia del enorme océano cubierto de hielo de casi 1.000 km de ancho y más de 80 de espesor que otros investigadores llaman de «aguanieve» o «medioderretido», pero que McKinnon prefiere presentar como viscoso o meloso.
«De hecho, la New Horizons ha detectado amoníaco como compuesto en Caronte, la gran luna de Plutón, y en una de las pequeñas lunas. Por lo que es casi seguro que está también en el interior de Plutón», dice McKinnon. «Lo que creo que está ahí abajo en el océano es bastante nocivo, muy frío, salado y muy rico en amoníaco, como un jarabe o un sirope».
«No es un lugar para los gérmenes, y mucho menos para los peces, calamares, o cualquier forma de vida tal y como la conocemos», agrega. «Pero al igual que con los mares de metano en Titán -la luna principal de Saturno- se plantea la cuestión de si algunas formas de vida verdaderamente nuevas podrían existir en estos líquidos exóticos, fríos».
A medida que la humanidad explora el Cinturón de Kuiper y llega cada vez más lejos, hay más posibilidades de descubrir nuevos mares subterráneos y más posibilidades para la existencia de vida exótica. «La idea es que los cuerpos de escala de Plutón, de los cuales hay más de uno por ahí en el Cinturón de Kuiper, podrían tener este tipo de océanos. Pero serían muy exóticos en comparación con lo que pensamos que es un océano», apunta el investigador.
Y continúa: «La vida puede tolerar un montón de cosas: una gran cantidad de sal, frío extremo, calor extremo, etc, pero no creo que se pueda tolerar la cantidad de amoníaco que Plutón necesita para evitar que su océano se congele (el amoníaco es un excelente anticongelante). No es que el amoníaco sea del todo malo. En la Tierra, los microorganismos en el suelo fijan el nitrógeno en amoníaco, que es importante para la fabricación de ADN y las proteínas».
Pero a su juicio, si se especula sobre la vida en un océano que está completamente cubierto con una capa de hielo, lo más probable es que lo mejor que pueda esperar es una especie muy primitiva de organismo. «Incluso podría ser precelular, como pensamos que era la vida en la Tierra temprana».
La investigación recientemente publicada se adentra en la creación, probablemente por un objeto de 200 km de ancho proveniente del cinturón de Kuiper que golpeó Plutón hace más de 4.000 millones de años, de la cuenca que incluye Sputnik Planitia.
El colapso del enorme cráter levantó el océano bajo la superficie de Plutón, y la densa agua, en combinación con la densa superficie de hielo de nitrógeno que ocupa el agujero, formó un enorme exceso de masa que provocó que Plutón volcara y se reorientara sobre sí mismo con respecto a Caronte.
Pero la elevación del océano no durará si el hielo de agua caliente en la base de la capa de hielo puede fluir y adaptarse a la manera de los glaciares en la Tierra. Agregando suficiente amoníaco al agua, a temperaturas increíblemente frías (de hasta menos 145 grados Fahrenheit) aún puede ser líquida, aunque muy viscosa, como el sirope frío de las tortitas. A estas temperaturas, el hielo de agua es rígido, y la superficie del océano elevado se convierte en permanente.
«Todas estas ideas acerca de un océano interior de Plutón son creíbles, pero son inferencias, no detecciones directas», advierte McKinnon. «Si queremos confirmar que existe un océano así, necesitaremos mediciones de la gravedad o radar de sonido del subsuelo, lo cual podría lograrse mediante una futura misión orbital a Plutón. ¡Todo depende de la próxima generación para continuar donde lo dejó la New Horizons!».