Los hemos visto sirviendo un café, bailando o tocando el violín, pero ningún robot se había parecido tanto a un animal como el que han creado en la Universidad de Harvard, en Estados Unidos. Mide 16 milímetros de largo, sólo pesa 10 gramos y podría pasar por una raya en miniatura. Pero lo más sorprendente no es que su diseño se inspire en este pez cartilaginoso, sino que la energía que utiliza para moverse la generan unas células cardíacas de rata sensibles a la luz. La investigación se ha publicado en la prestigiosa revista Science.
Gracias a un cuerpo plano y unas largas aletas que se prolongan desde la cabeza efectuando elegantes movimientos ondulatorios, las rayas nadan con una gran agilidad y un reducido consumo de energía. Para imitar esta estrategia, el equipo de Sung-Jin Park, del Instituto Wyss de Ingeniería Inspirada en la Biología de Harvard, ha creado un diminuto esqueleto de oro que reproduce la silueta de las rayas y lo ha recubierto con una fina capa de un polímero elástico.
Los 200.000 cardiomiocitos de rata -células musculares del corazón- distribuidos por la zona superior completan la composición. Están modificados genéticamente para ser fotosensibles y son los responsables de generar el movimiento al contraerse y doblar hacia abajo las aletas cuando reciben impulsos de luz. Para completar una onda, las aletas también deberían desplazarse en sentido inverso y, para eso, sería necesaria una segunda capa de cardiomiocitos; sin embargo, los investigadores se han ahorrado este paso con un diseño del esqueleto que acumula parte de la energía procedente de la contracción de los cardiomiocitos y que se libera cuando éstos se relajan.
El manejo del robot es muy sencillo porque sólo hay que indicarle el camino con una fuente intensa de luz. Además, se ha observado que cuanto más rápido se suceden los pulsos, más contracciones se producen y más rápido se mueve, por lo que la velocidad es otro de los parámetros que se puede controlar con facilidad.
"La idea es tener una mejor visión del corazón humano y de las enfermedades cardíacas", cuenta a EL MUNDO Kevin Kit Parker, uno de los investigadores de Harvard que han participado en el proyecto. Un trabajo del que espera que se beneficie toda la comunidad científica. "El objetivo es que los fisiólogos cardíacos vean cómo la arquitectura muscular potencia el bombeo de sangre, que los ingenieros de robots sepan cómo usar células como material vivo en ingeniería o que los biólogos marinos entiendan por qué las rayas son como son", señala Parker.
De momento, reconoce, las aplicaciones prácticas de este biorobot son limitadas, pero este investigador aspira en el futuro a crear un corazón para niños enfermos y esto "es una especie de ejercicio de entrenamiento".
Fuente: Jueves 14 de Julio del 2016 - http://www.elmundo.es/
De los 1.102 municipios que tiene Colombia, 886 tienen el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) vencido. Es decir que el 80 por ciento de los alcaldes del país tienen, desde ya, la oportunidad y la responsabilidad de formular uno nuevo; ese que determinará el rumbo a seguir en el municipio.
En 1997, con la Ley 388, se crea el POT como un instrumento de planificación de cada territorio del país. Con él se regula la utilización, ocupación y transformación del espacio físico urbano y rural. Por ejemplo, le sirve al alcalde para tomar decisiones como: proteger el medioambiente, prepararse para una tragedia, construir viviendas (desde VIS hasta megaedificios), ampliar o limitar el comercio, hacer sostenible su ciudad (cobros por plusvalía, valorización y alianzas con privados), entre otros temas.
La mayoría de los primeros planes de ordenamiento territorial de Colombia fueron aprobados entre los años 2000 y 2003, y son conocidos como POT de ‘primera generación’. Como la vigencia de estos es de 12 años (equivalentes a tres periodos de gobierno), a corte de 31 de diciembre del 2015, el 80 por ciento de los municipios del país tenían el POT vencido.
“En la formulación de los primeros POT se improvisó. Los municipios no sabían bien cómo formularlo. Algunos lo hicieron a las carreras, otros lo copiaron, pocos hicieron bien la tarea; la conclusión es que los primeros POT son de muy mala calidad y no promovieron el desarrollo de los municipios”, enfatizó Diana Muñoz, gerente del programa POT Modernos, de Planeación Nacional.
Lo primero que hace un alcalde es decidir no actualizarlo. “Ellos tienen la responsabilidad, pero muchos no tienen recursos para formularlo; hacerlo es costoso pues se necesitan un equipo, estudios y análisis. La primera recomendación es incluirlo en el Plan de Desarrollo de la ciudad para asegurar la financiación. Luego, contratar a una firma, una universidad o trabajar con la Secretaría de Planeación; formular uno nuevo puede tardar entre nueve meses y año y medio”, aclaró Muñoz.
Un Plan de Ordenamiento Territorial (POT) aplica para ciudades de más de 100.000 habitantes, y así denominamos a todos los instrumentos de planificación territoriales; sin embargo, en municipios más pequeños se conocen como Plan Básico de Ordenamiento Territorial (PBOT), para ciudades entre 30 y 100.000 habitantes, y Esquema de Ordenamiento Territorial (EOT), con menos de 30.000 personas. Y un dato relevante: el país tendrá, por primera vez, Plan de Ordenamiento Departamental (POD), el cual permitirá integrar proyectos a nivel regional.
Para el viceministro de Vivienda, Guillermo Herrera, la integración entre ciudades y Nación es fundamental, pues “los municipios no pueden seguir planeando como si fueran islas individuales sino que tienen que verse en su conjunto”. Además invitó a los alcaldes a entender cuál es la política nacional: “Nadie discute la autonomía de los municipios para regular los usos del suelo, pero es más fácil para todos poder ejecutar políticas si se tienen en cuenta algunas líneas de política nacional”, dijo Herrera.
La habilitación de suelo para la construcción de Vivienda de Interés Social (VIS); temas de gestión del riesgo, para conocer las amenazas y riesgos, y la articulación regional son algunos asuntos en los que Minvivienda hace énfasis y acompaña a las ciudades. “Contamos con un equipo técnico que apoya a los municipios en la estructuración de este tipo de proyectos”, dijo esta cartera.
De otro lado, Planeación Nacional, desde la Gerencia de POT Modernos, creó un programa de asistencia técnica y también de cofinanciación a municipios para que puedan adelantar el proceso de formulación del POT de segunda generación. Con un crédito con el Banco Mundial, por 28 millones de dólares, 89 municipios y 10 departamentos tendrán apoyo.
“Los alcaldes deben actualizar sus POT, es una responsabilidad con sus habitantes y una gran oportunidad para proyectar un municipio amable y con equidad. Temas como la sostenibilidad, cambio climático y preparase para fenómenos naturales son claves”, concluyó Herrera, viceministro de Vivienda.
Colombia dará un salto de gran importancia en los próximos dos años cuando el 80 % de los municipios logren ser ‘repensados’ y sean aprobados los POT de segunda generación. De acuerdo con expertos, no se puede desatender, en su proceso de formulación, que el 86 % de la población del país está ubicada en zonas de amenaza sísmica alta y media; el 28 % en zonas con un alto potencial de inundación, y el 31 % en zonas con amenaza alta y media por movimientos en masa.
“Tenemos por ello que planificar buscando el desarrollo seguro mediante la identificación de las zonas expuestas a amenazas y riesgos por la ocurrencia de fenómenos naturales, y pensar en medidas que permitan atender estas condiciones y eviten la generación de nuevos riesgos”, dijo el Ministerio de Vivienda.
1997
Con la Ley 388 de 1997 se crea el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) como un instrumento técnico y normativo para ordenar la ocupación humana en cada territorio.
2000 y 2003
La mayoría de estos planes fueron aprobados entre los años 2000 y 2003, y son conocidos como POT de ‘primera generación’. La vigencia era de 12 años (tres periodos de gobierno).
31 de diciembre del 2015
Según estudios de la Nación, los POT de más del 80 por ciento de municipios perdieron vigencia. El de Medellín es nuevo (2014 - 2027) y se ha convertido en un referente.
31 de diciembre del 2018
En promedio, entre nueve meses y año y medio demora el proceso de formulación de los planes.
Al finalizar el 2018, el país podría tener listos la mayoría de los nuevos POT.
Fuente: EL TIEMPO - Miércoles 13 de Julio del 2016
Tras la fuerte sequía que vivió el país desde mediados del 2015 hasta finales de marzo de este año, los suelos de gran parte del territorio nacional están expuestos a la primera temporada de lluvias, que se prolongará hasta mediados de junio.
Por este contraste de climas, un reciente informe del Instituto Geográfico Agustín Codazzi (Igac) advierte de la alta amenaza de derrumbes en 21’373.121 hectáreas del territorio nacional, lo que equivale al 18,7 por ciento del país –un poco menos de la quinta parte– y afecta especialmente a 24 departamentos de las regiones andina, caribe, Orinoquia y Pacífico. (Lea también: Emergencias ya dejan 17 muertos y 53 heridos en el país)
De hecho, a un mes del inicio de la primera temporada de lluvias ya se reportan 61 emergencias por deslizamientos, según datos de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo y Desastres (UNGRD).
Carlos Iván Márquez, director de la UNGRD, explicó que, tras una sequía tan fuerte como la del fenómeno del Niño, los terrenos están muy secos, lo que genera “una vulnerabilidad muy alta, porque estos se recargan muy rápidamente y eso hace que se dé más fácil la movilización de las masas”.
Márquez agregó que los incendios forestales de la última temporada de sequía también dejan un terreno abonado para que haya más amenaza ante los derrumbes.
De acuerdo con el Igac, los departamentos más críticos por el riesgo de deslizamientos están en la región andina, particularmente Antioquia, Boyacá, Caldas, Cundinamarca, Huila, Norte de Santander, Quindío, Risaralda, Santander y Tolima.
Del lado del Pacífico preocupan las zonas ubicadas en la vertiente oriental de la cordillera Occidental, que corresponden a Chocó, Cauca, Valle del Cauca y Nariño. Según Gestión del Riesgo, las áreas aledañas a las vías de Chocó son donde más registros de deslizamientos han ocurrido en las últimas semanas. El más grave se presentó el 23 de abril, cuando un alud sepultó varios vehículos en la carretera Tadó (Chocó) - Santa Cecilia (Risaralda).
Las emergencias se han concentrado también en el piedemonte llanero, en el sur de Norte de Santander, Arauca, Casanare y en zonas de alta pendiente en la Orinoquia. En el Meta es donde mayores emergencias, incluidas inundaciones y avalanchas, han ocurrido. (Vea Ya van cerca de 200 emergencias por lluvias.)
No obstante, la topografía del país, caracterizada por sus altas pendientes, no es la única razón para ser tan vulnerable a estas emergencias.
De acuerdo con Juan Antonio Nieto Escalante, director del Igac, “la región andina es la más montañosa de Colombia, lo cual la convierte en la más vulnerable a los derrumbes. Pero si a eso le sumamos terrenos ya afectados por cultivos y el pisoteo del ganado, que exponen el suelo, el resultado será una remoción en masa más fuerte y, por ende, una tragedia más intensa”.
De este modo, los suelos sobreutilizados, es decir, los terrenos afectados por la sobrecarga de cultivos y ganadería, que no cuentan con dicha vocación agropecuaria, se vuelven especialmente vulnerables a los deslizamientos.
En el estudio de conflictos de uso del suelo, realizado por el Igac, se evidenció que de los 21,7 millones de hectáreas de los 10 departamentos de la región andina, 8,4 millones tienen algún grado de sobreutilización. El más crítico es Caldas, que tiene el 54,4 por ciento de su área afectada por la actividad agropecuaria no controlada (404.000 hectáreas).
Germán Darío Álvarez Lucero, subdirector de agrología del Igac, explica que “el problema no solamente es que estemos en cordillera, sino que hay tres millones de hectáreas con erosión severa. Este fenómeno se presenta donde la capa fértil de la tierra se ha perdido”, agrega.
La erosión, causada por la deforestación, está estrechamente ligada a la generación de movimientos en masa y derrumbes.
Para Horacio Rivero, investigador científico en conservación de suelos y aguas con énfasis en bioingeniería, ante este tipo de desastres el país debe replantear su manera de contrarrestar el riesgo por remociones de masa.
“El 98 por ciento de los deslizamientos es causado por presencia de agua y como esta satura los suelos, hay que pensar en todos los fenómenos que pueden generar el deslizamiento”, señala el investigador, quien afirma que a través de los sistemas de drenaje se puede tener un mejor control de taludes y que no solo se debe invertir y creer que las obras civiles de concreto son solución para estos problemas.
Cómo evitar los derrumbes
Ante la situación de los suelos del país, el informe del Instituto Geográfico Agustín Codazzi sugiere varias alternativas para disminuir el riesgo de derrumbes.
El Igac recomienda, por ejemplo, incrementar los sistemas forestales y silvopastoriles en las zonas de montaña, controlar el agua de escorrentía con franjas de vegetación densa, proteger los suelos con cobertura vegetal y evitar el uso de labranza en el sentido de la pendiente.
Fuente: LAURA BETANCUR ALARCÓN
Redactora de EL TIEMPO

"Recuerden mirar a las estrellas y no a sus pies. Pregúntense qué es lo que hace que exista el Universo. Tengan curiosidad. Y por muy difícil que pueda parecer la vida, siempre hay algo que uno pueda hacer bien. Lo que importa es no rendirse jamás". Son las recomendaciones de una de las personas más admiradas del planeta. El astrofísico Stephen Hawking (Oxford, 1942), un hombre que ha llegado a los 74 años contra todo pronóstico médico, se confesó ayer en Tenerife ante un millar de personas durante su intervención en el festival Starmus, en el que se le rinde homenaje a lo largo de esta semana.
Mi breve historia. Así tituló su intervención, un título muy parecido al que eligió en 2013 para su autobiografía Breve historia de mi vida. Y en cierto modo lo que hizo Hawking fue hacer balance de su vida. Habló de su infancia, su familia, sus sentimientos, su trabajo, sus decepciones y sus deseos con su voz electrónica con acento americano, generada a través sale del sofisticado sistema electrónico que utiliza para comunicarse y que controla con su mejilla.
En realidad, su historia iba a ser más breve aún, pues cuando era un veinteañero los médicos le dijeron que moriría en pocos años. Se equivocaron pero él siempre ha tenido la necesidad de aprovechar al máximo cada minuto de vida. Y es que, aunque la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) que sufre le ha dejado postrado en una silla de ruedas sin poder moverse, esa enfermedad degenerativa no le ha impedido llevar una vida plena profesional y personalmente, ni le ha impedido viajar por tercera vez en dos años a Tenerife. Su estado de salud, no obstante, es frágil, por lo que permanentemente viaja en compañía de médicos y enfermeros.
Pasaban las 15 horas (la 16 horas hora peninsular) cuando el astrofísico, vestido con traje azul marino y camisa azul cielo, entró en el auditorio Pirámide de Arona, donde fue ovacionado. Tras atender las solicitudes para hacerse fotografías, se subió al escenario, escoltado por policías, para relatar su aportación a la cosmología, de la que se siente orgulloso, al igual que de los progresos que ha hecho toda la comunidad científica para averiguar de dónde venimos: "Nuestra imagen del Universo ha cambiado muchísimo en los últimos 50 años y me alegra mucho haber hecho una pequeña contribución". Dedicarse a la ciencia, asegura, ha sido una gran satisfacción para él: "Ha sido glorioso el tiempo que he vivido haciendo física teórica".
Parte de su trabajo sobre la formación del Universo o los agujeros negros ha podido demostrarse años después de que formulara sus teorías gracias a las misiones espaciales que han podido hacer mediciones y detectar, por ejemplo, el fondo cósmico de radiación, algo así como los vestigios del Big Bang. "Los humanos no somos más que colecciones de partículas fundamentales de la naturaleza, y el hecho de que hayamos sido capaces de comprender gran parte de las leyes del Universo es un gran triunfo", señala Hawking.
El científico, que ha manifestado públicamente su ateísmo y considera que Dios no es necesario para comprender el Universo, reveló que ya de pequeño tenía largos debates con sus mejores amigos. En su pandilla había seis o siete niños con los que conversaba sobre temas como la religión: "Hablábamos sobre el origen del Universo y si era necesario un Dios para hacerlo funcionar", rememora.
Pese a ello, asegura que no era ni mucho menos el más listo de la clase. De hecho, estaba en un nivel intermedio, según explicó. En 1950, cuando tenía ocho años, su padre cambió de trabajo, así que su familia se mudó al norte de Londres. Le mandaron a una escuela para chicas que también admitía alumnos varones hasta los 10 años. "Nunca destaqué, era una clase con gente muy inteligente. Mis deberes y mis apuntes eran un caos y mi caligrafía desesperaba a mis profesores. Pero mis compañeros me llamaban Einstein".
El astrofísico confesó también el poco esfuerzo que dedicó a sus estudios en la Universidad de Oxford: "He calculado que trabajé unas 1.000 horas en tres años, es decir, un promedio de una hora al día. No estoy orgulloso de ello, sólo comparto cómo era mi vida entonces". Durante su examen final le preguntaron por sus planes de futuro: "Si me daban una matrícula, iría a la Universidad de Cambridge, pero si me daban un aprobado justo, me quedaría en Oxford. Al final, me dieron la matrícula". Su objetivo era que su profesor allí fuera Alfred Hoyle, al que consideraba el mejor astrónomo, aunque al final le asignaron otro profesor que no conocía, Dennis Sciama.
Ya durante su estancia en Oxford se dio cuenta de que no estaba bien, por ejemplo, cuando intentaba remar. Su estado fue empeorando poco a poco: "Tras llegar a Cambridge, durante una navidad en la que hizo mucho frío, mi madre me convenció para ir a patinar sobre hielo, aunque yo ya sabía que no podía hacerlo bien. Me caí y tuve grandes dificultades para ponerme en pie. Mi madre se dio cuenta de que algo no iba bien y me llevó al hospital. Me hicieron muchas pruebas y, aunque no me dijeron qué me pasaba exactamente, yo adiviné que se trataba de algo muy grave. Nunca volví a ver al médico que me hizo el diagnóstico y que pensaba que no había nada que hacer conmigo".
"En la práctica, mi padre se convirtió en mi médico y acudí a él para que me aconsejara. Al principio me deprimí porque parecía que empeoraba de forma muy rápida", recuerda. Por ello, dudó en seguir con su tesis doctoral, pues no sabía si podría acabarla antes de morir: "Pero entonces la enfermedad empezó a evolucionar más lentamente y empecé a progresar en el trabajo. Cada nuevo día era una recompensa y empecé a apreciar todo lo que tenía. Mientras hay vida hay esperanza", afirma categórico Hawking.
En su estado de ánimo influyó decisivamente su primera esposa: "Había una chica joven llamada Jane a la que había conocido en una fiesta. Comprometerme con ella me hizo sentirme mucho más feliz. Me di cuenta de que si nos íbamos a casar, debía encontrar un empleo y acabar la tesis doctoral", relata. Y así fue como comenzó una prolífica carrera que le ha convertido en uno de los astrofísicos más reconocidos del mundo.
Aunque Hawking ha destacado en el campo de la cosmología, en los últimos años ha seguido con creciente interés los progresos en la carrera espacial. En el festival Starmus, el astrofísico ha mostrado de nuevo su preocupación por el futuro de la especie humana, por lo que considera importante fomentar el interés por el espacio. De hecho, él es uno de los científicos que está detrás del proyectoStarshot, que pretende enviar una flotilla de naves espaciales minúsculas al sistema estelar Alfa Centauri para descubrir si hay indicios de vida. "Tenemos que seguir yendo al espacio por el futuro de la Humanidad", aseguró.
El profesor considera que nuestra civilización se enfrenta a diversas amenazas, por lo que cree que habrá que descubrir nuevos mundos habitables. "No creo que podamos sobrevivir más de 1.000 años sin escapar de nuestro frágil planeta", vaticina.
Fuente: Martes 06 de Julio del 2016 - http://www.elmundo.es/
“Las recomendaciones para transformar el campo colombiano están cayendo en tierra fértil”, dijo el presidente Juan Manuel Santos luego de recibir el informe final de la Misión Rural, de manos su director, José Antonio Ocampo, quien destacó que “la construcción del desarrollo rural se debe hacer desde abajo”. (Ver infografía: Lo que halló la misión rural en el campo colombiano)
El espaldarazo de Santos a las estrategias planteadas se dejó ver, luego de anunciar que “estas sugerencias las vamos a acatar de manera anticipada, a través de una profunda reforma institucional de nuestro sector agrícola, que ya está lista, con unos decretos que expediré la semana entrante”, dijo el mandatario. (Lea también:Las iniciativas para mejorar el campo)
Seis líneas gruesas contempla la propuesta de la Misión, que puso 15 años y una demanda de recursos por 195,5 billones de pesos (13 billones anuales) para lograr que el campo vuelva a florecer.
“8,1 billones de pesos (0,7 por ciento del PIB) serían gastos nuevos, y el resto sería financiado con la reasignación de recursos existentes”, indica el informe.
La abultada cifra para hacer realidad cada una de las propuestas de la Misión tendrá que salir del presupuesto general, pero permitirá duplicar el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) agropecuario, según dijo Ocampo. “Hoy es de 1,5, y pasaría a 3 por ciento anual”.
Y no es para menos: en el campo colombiano están circunscritos el 60 por ciento de los municipios colombianos y el 30 por ciento de la población. No obstante, más del 90 por ciento de los ciudadanos del área rural dispersa son pobres y vulnerables, y hasta ahora habían sido una pieza aislada de las políticas de Estado.
Las 6 claves
Inclusión social para el cierre de las desigualdades entre los habitantes rurales y los de la ciudad, un ambicioso programa de inclusión productiva y agricultura familiar, la construcción de un sector agropecuario competitivo, un desarrollo ambientalmente sostenible, una estrategia de ordenamiento y desarrollo territorial, y el ajuste institucionalidad son las seis líneas propuestas.
El punto de partida para establecerlas fueron los diagnósticos, incluido el recientemente divulgado Censo Agropecuario, según el cual solo el 36 por ciento de los hogares rurales son dueños de su principal activo, la tierra.
Es por ello por lo que una de las metas, según lo expresado por Ocampo, es recuperar las tierras que no han sido explotadas, para redistribuirlas. “Nuestra Constitución dice que la propiedad es una función social que implica obligaciones. Esto tiene antecedentes desde la Colonia, si se entregaba una propiedad rural era para que se explotara, no para que se acumulara. Por eso vino históricamente la capacidad del Estado de recuperar tierras que no habían sido explotadas. La extinción de dominio hoy se utiliza para el narcotráfico, pero tuvo su origen en la legislación agraria. En algunas partes hay tierra que no ha sido explotada. La propiedad de estas tiene que ser rescatada”.
Para la tarea de darle la tierra al que la trabaja, no se descartará ninguna estrategia, pero una de las más fuertes debe ser la compra, por el Estado. “Tenemos un cálculo que indica que el país puede triplicar la cantidad de recursos que se le han asignado al Incoder para la compra de tierras”, sostuvo Ocampo.
Paz y bienestar
Alrededor de cada debilidad que hay en el campo la Misión puso una pieza para armar el engranaje completo. Eliminar la desnutrición, promover la campaña de cero analfabetismo, invertir en comercialización a través de la modernización de los sistemas de abastecimiento y promover escalonamientos de alianzas productivas entre agricultores familiares y empresarios hacen parte del paquete.
La Misión propone elaborar un registro de agricultores familiares para enfocar mejor los recursos públicos. Además, crear un fondo de tierras que trace el camino para reducir la concentración de la misma y crear zonas de desarrollo empresarial. En este último aspecto, de acuerdo con lo dicho por Ocampo, “hubo consenso en el consejo directivo de la Misión para que en estas zonas el Estado no entregue propiedad, sino que haga concesiones a largo plazo o las entregue en arrendamiento”.
El desarrollo rural es punto clave del acuerdo de paz que se negocia en La Habana y, a su vez, la paz garantizará un progreso sostenible del campo.
Entrevista
José Antonio Ocampo, director de la Misión Rural.
¿Es esta la reforma agraria estructural que estaba en mora?
Si por reforma agraria se concibe que haya mayor acceso de los pequeños a la tierra y a los recursos productivos, y que haya un apoyo a sus proyectos productivos, sí. Pero aquí hay mucho más. La propuesta es rural, no solo agropecuaria. Incluye la educación, la salud, el agua para la población rural...
Es para los pequeños, pero no excluye políticas para la agroindustria...
La competitividad no excluye la agroindustria. Más aún, existe posibilidad de hacer asociaciones entre unos y otros.
¿Cómo serán las zonas de desarrollo empresarial?
Nos referimos aquí a unas figuras que quedaron en la Ley 160 de 1994. Unas eran las zonas de reserva campesina, que se desarrollaron, pero las de desarrollo empresarial no. La idea es que haya apuestas en territorios que hoy no están siendo explotados, pensando, por ejemplo, en la altillanura, donde podamos hacer grandes apuestas productivas.
¿De dónde saldría la tierra para alimentar el Fondo de Tierras y redistribuirla?
De distintos lados. Baldíos, recuperación de tierra que no ha cumplido su función social o que fueron apropiadas indebidamente, pero también creemos que una parte tiene que ser comprada por el Estado para redistribuirla.
¿Cómo cerrarían la brecha en el interior del mismo campo?
Proponemos el impuesto predial como incentivo al buen uso de la tierra. Para ello hay que actualizar el avalúo catastral, y que no sea cofinanciado por el municipio, lo que no ha funcionado. Que se haga con presupuesto general.
¿De qué depende que esto se haga realidad?
El gran problema ha sido la inestabilidad institucional. Donde no la hay, se ven los avances.
MARTHA MORALES MANCHEGO
Redacción Economía y Negocios