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Municipios se rajan con sus Planes de Ordenamiento

El 97 % no incluye estrategias de desarrollo rural y más de la mitad no cumple con lo mínimo.

 Un buen POT debe delimitar los usos y la intensidad de ocupación del suelo.

La mayor parte de los municipios de Colombia se raja en materia de ordenamiento territorial.

En las ciudades en expansión se construyen viviendas en zonas de alto riesgo; en muchos barrios citadinos, la gente no tiene calidad de vida porque el ruido que proviene de las vías congestionadas los enloquece. Algunas industrias quedaron incrustadas en el corazón de las áreas habitacionales y las grandes ciudades se están desbordando hacia pequeños pueblos vecinos sin ningún límite.

 
 

Estas situaciones se presentan porque, aunque hay normas a granel que vienen sumándose desde 1940, el ordenamiento territorial todavía no se ha tomado con la seriedad que esto demanda. Es más, en ocasiones, alcaldes y gobernadores lo ven como una talanquera para expandir sus territorios.

Eso es lo que se desprende de un diagnóstico sobre Planes de Ordenamiento Territorial (POT), realizado por la subdirección territorial de Planeación Nacional, el cual será presentado próximamente a manera de preámbulo del lanzamiento del Programa de Actualización para Construir POT más modernos.

Sobre el tema no se pude desconocer que existen avances, por lo menos en la adopción de los POT, pues, según el diagnóstico, de los 1.102 municipios con que cuenta el país, solo cinco carecen de este instrumento clave para la planificación y articulación de las ciudades.

“Las administraciones municipales no han logrado identificar las bondades y oportunidades de estos instrumentos”, señala Planeación en el diagnóstico.

Cabe destacar que, según las leyes existentes, hay tres clases de ordenamiento: Plan de Ordenamiento Territorial para municipios con más 100.000 habitantes, Plan Básico de Ordenamiento Territorial para los que cuentan con población entre 100.000 y 30.000 habitantes y Esquemas de Ordenamiento Territorial para los municipios con menos de 30.000 habitantes.

La medición de Planeación los juntó todos y encontró que más de la mitad no cumple con los estándares mínimos; el 60 por ciento tiene mal planteados hasta los objetivos y las metas, un 7 por ciento ni siquiera incluyó esos aspectos y, lo más grave aún, el 97 por ciento no contempló estrategias de desarrollo rural, tema crucial, a la luz de un eventual acuerdo de paz.

Tales deficiencias llevan a situaciones, según las cuales el 52,5 por ciento de la población urbana está ubicada en áreas de escasez de agua; la no despreciable cifra de 33 por ciento de colombianos viven en áreas de riesgo de deslizamiento y el 48 por ciento, en lugares donde corren peligro de inundaciones.

Otra consecuencia de un ordenamiento mal realizado la padece la mayor parte de los ciudadanos de este país: la congestión vial, debido a que “los sistemas viales son planeados por las diferentes escalas del gobierno, pero poco se complementan ni relacionan”, precisa el diagnóstico.

La tarea no es fácil

Según expresa Manuel Fernando Castro, subdirector de Planeación, la intención de esta revisión es aprovechar la llegada de los nuevos mandatarios locales y el vencimiento del periodo de vigencia de los POT para motivar a las entidades territoriales a actualizarlos.

Esto, porque el 83 por ciento (916) perderá vigencia en diciembre próximo, toda vez que “los POT definen un marco de acción de corto, mediano y largo plazos que involucra como mínimo tres periodos constitucionales para el componente general, dos para el componente urbano y rural y uno para el programa de ejecución”, señala el documento elaborado por Planeación Nacional.

Claro está, la tarea no será fácil, pues se estima que se requiere de al menos un año y medio para formular, concertar y consultar, para luego adaptar un POT.

Tradicionalmente, la tarea prioritaria de los nuevos mandatarios locales es la formulación de su Plan de Desarrollo, con el que tardan parte de su primer año de mandato, luego del cual se olvidan de que el POT debe ser articulado con este.

El problema es que la actualización y modernización de los POT ya no da más espera, pues si en el 2015 el 78 por ciento de la población vive en zonas urbanas, en el 2035 la cifra ascenderá a 83 por ciento, según los estimativos oficiales. En consecuencia, esa urbanización acelerada exige dirimir los conflictos que se presentan entre las áreas protegidas y el crecimiento urbano, asó como corregir la desarticulación entre el desarrollo del país y el de la región y el municipio, entre otras.

Otros hallazgos

De acuerdo con el diagnóstico de Planeación Nacional, de los POT existentes, los de mayores incongruencias son los de primera generación, que fueron adoptados alrededor de los años 50 y “carecen de la estructura básica y de los criterios técnicos y metodológicos suficientes para una adecuada planificación del ordenamiento del suelo urbano-rural de los municipios”.

Desde esa perspectiva, hay que tener en cuenta que un buen POT debe delimitar los usos y la intensidad de ocupación del suelo, la infraestructura para el sistema vial y servicios públicos, las áreas expuestas a amenazas y riesgos naturales, las zonas destinadas a la vivienda, el espacio público y los equipamientos.

Según las evaluaciones hechas, un 60 por ciento de los POT definió mal su área urbana, el 62 por ciento no tiene planos cartográficos y un 60 por ciento no tiene en cuenta el uso agrícola del suelo.

Pero si llama la atención el hecho de que el 97 por ciento de los POT no tienen estudios de amenazas de riesgo, es aún más llamativo que municipios como El Charco y Mosquera, en Nariño; Santa Bárbara, en Antioquia; Tuchín, en Córdoba y Norosí, en Bolívar, ni siquiera tienen un borrador para ordenar su territorio.

Y ¿qué hay de los POD?

Son los Planes de Ordenamiento Departamental (POD). Según Simón Gaviria, director de Planeación Nacional, lo que se está tratando de construir con estos es la armonización de los POT del país y es un instrumento jurídico de ordenamiento territorial no solo para tener claridad sobre la conservación de las cuencas hídricas o en el usufructo de la agricultura del país en el desarrollo nuestras ciudades.

“El POD lo que tratará de identificar es la armonización de los POT.

Hoy tenemos una figura en la que, por ejemplo, en la línea imaginaria del POT, de un lado el municipio es rural y del otro, urbano; por el lado del municipio se protege la cuenca hídrica y por el otro no, o se permite la minería y en el otro no. La figura del POD lo que busca es armonizar todo ese ejercicio”, explica el funcionario.

Advirtió que si bien cada departamento tiene su plan de desarrollo, no tiene una figura rectora superior a más largo plazo. El POD lo que busca es hacer eso.

“Lo que queremos es volver a la figura original donde el POD es el que lidera el plan de desarrollo y articular la inversión con el ordenamiento territorial”, indicó.

Fuente: eltiempo.com

MARTHA MORALES MANCHEGO

Redacción Economía y Negocios

 

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